También al no haber privacidad, imposible dormirse en horas de trabajo. Si te comes una torta, por el olor saben inmediatamente si fue de jamón, salchicha o perro. Si te tomas una coca-cola no puedes eructar de satisfacción, so pena que no te bajen de puerco cochino marrano.
Lo peor es que habría que hacer milagros para que no se te escape un pedúnculo floral y nadie lo note. Primera tendría que ser inodoro (sin olor) y segundo, tendría que ser totalmente silencioso, discreto. Y si comiste frijoles, lentejas o garbanzos, o simplemente eres intolerante a la lactosa, pues está bien k brown que no sea de aquellos que huelen a ácido sulfhídrico o a huevo descompuesto. De donde, echarse un pedo y que te acusen por ello, puede ser causal de despido laboral.
Entre otras cosas que no puedes hacer (tranquilamente) es sacarte un mocasín (menos comértelo), estar papando moscas, ver crecer el pasto, ver secarse la pintura, pensar en la inmortalidad del cangrejo, hacer meditación profunda, verle las piernas a las secres, rascarte un web o simplemente hacerte wey.
No cabe duda que mientras dure, soy afortunado.
Eso de "yo creía, yo creía" es una frase que pronuncia casi al inicio de la película "Ninette" la actriz Elsa Pataky. De la petakas, digo de la pataky, se han dicho muchas cosas. Que se ha hecho múltiples operaciones, que tenía antes una narizota, que no tenía esas tetas y ese cu..tis.
Me vale. Yo sí le ponía Jorge al niño. Está mamérrima en la película. Es más, soportas la película por verla a ella, por la música, porque es una película sin pretensiones, porque se hace ágil, y porque estás a la espera de volver a ver a Elsa en Cuernavaca. Casi al final sale en porte-jarretelles. Ver a alguien en porte-jarretelles es lo más cercano al paraíso. Sobre todo si tiene buena pierna, chamorro, o pantorrilla.
La película en sí es sin sentido. Ya parece que alguien como Elsa o Ninette le va a decir a un feo, de buenas a primeras, baise-moi. Ni en sueños. Bueno, si es presidente de Francia como el Sarkozy, tal vez. Sino que le pregunten a Carla Bruni.
Quod dixi dixi