El caso es que cuando pudieron, no lo hicieron. Cuando fue la hora y el momento propicio para entubar el canal de la Compañía, el Río de los Remedios, o el bordo Xochiaca, prefirieron dispendiar ese dinero en asuntos electoreros, o bien hacerla de Clavijeros.
Ahora con el niño ahogado, todo mundo sale en busca de los damnificados a ofrecerles collarines, cuentas de vidrio y baratijas. Claro, haciéndoles saber que todas esas ofrendas corren por cuenta de algún partido político.
Con la mira puesta en este periodo, 2010-2012.
Lo que hay que hacer por un plato de frijoles.