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vendredi, janvier 16, 2009

País de chillones

Ojo: este es uno de esos posts que a lo mejor no complacen, así que mejor no lo lea y no haga bilis.

Recuerdo hace años, cuando era yo un mancebo, invité a salir a una dama unos años mayor que yo. Hacía años que la conocía pero nunca la había yo invitado a salir. Esa noche y contra mi costumbre, estando en un bar le dije a las primeras de cambio que si no quería ir a otro lugar (en vez de ir a cenar a un restaurant) sobreentendiendo que quería yo ponerle Jorge al niño. Ella alzó una ceja y dijo: "vaya, tú eres de esos que llama al pan, pan y al vino, vino". Paradojas de la vida: ¿quién nos iba a decir que años más tarde, al pan también lo denominaríamos "bola de mochos corruptos jijosdesuchi"? pero esa es otra historia.

En fin, como resultado de aquel encuentro casual, esa noche el pexipato no pasó frío.

En México a veces llamamos al pan, pan y al vino, vino. Otras veces nos hacemos los mensos cuando nos conviene. Así que alguien me explique porfas ¿por qué cuando hay una manifestación de gente jodida protestando en contra de algo o alguien, inmediatamente se alzan voces condenándola y diciendo "deben de ser una bola de pinches perdedistas que solo quieren que los mantenga papá gobierno, ches huevones, todo lo quieren en la mano"? y en cambio, ahora que la flota pesquera anda de webis y no quiere salir a pescar aduciendo altos costos del combustible diesel, ningún blogger o forista se rasga las vestiduras y los tacha de pinches huevones que quieren que los mantenga papá gobierno. No entiendo.

Ahora que se les exhortó a las ratas, digo a los diputasnos a que se redujeran su sueldo en un 10% para que contribuyeran al bienestar de la familia del presi, digo al bienestar de las familias mexicanas, dijeron que nel, que son weyes (algunos ni la primaria terminaron) pero no pendejos. Ningún forista o blogger los denunció arguyendo que eran unos perdedistas (de hecho había de todo, rojos, verdes, azules y amarillos). No entiendo.

Ahora que los becarios nacionales y en el extranjero del Conacyt, andaban de chillones a principios de enero diciendo que se iban a ir a dieta de pavo(rosos frijoles) en lugar de degustar el foie gras, el rib-eye o la choucroute, so pretexto de que no habían recibido sus becas (alguno hasta amenazó que terminando su posgrado se quedaría a trabajar en los yunaits. Uyyy, que mello. Entre menos burros, más olotes, jaja), ningún blogger o forista argumentó que recordaran la crisis del '82 en la cual cuentan que el Conacyt les suspendió la beca hasta por tres meses. Ahí sí hubo crujir y rechinar de huesos, no como ahora por tres pinches días de retraso. No entiendo.

No entiendo por qué somos un país de chillones.

Ahora que si hago memoria y recuerdo a mi primer jefe en mi primer trabajo cuando le chillé que ya tenía yo dos años y me tenían al mismo sueldo, me respondió: "Ahhh, es que el que no llora, no mama". Al otro día, me aumentaron el sueldo (y el trabajo).

Jaja, ahí sí entendí.

mercredi, novembre 12, 2008

Mmmm, si yo les contara .....

Tal vez algunos se preguntan por qué no cuento cosas más personales, de mi vida pasada, presente o futura. La verdad, algunas cosas no son para enorgullecerse, sino para avergonzarse.

¿Cuál sería la gloria de haber conocido a una marrana en esta vida y haber convivido con ella?

Jajaja, no, no se apresuren a conjeturar. Tuve un amigo en primaria cuyo apodo era precisamente "la marrana". Siempre nos llevamos bien, solo que él tuvo la desagradable fortuna de adelantarse al pexipato. Hasta donde supe nunca se casó, pero sí dejó algunos chilpayates regados por ahí. Sus hermanos y primos eran bien cabrones. Uno de ellos fue el que nos otorgó la primera lección a nuestros doce o trece años de "El arte de aproximarse a Manuela", y fue la mamá de la marrana quien nos agarró con la polla (respectiva, tampoco éramos tan cochinotes) en las manos y rajó leña con nuestros respectivos padres, jaja.

En fin, el tema del post es otro. Recordé la primera vez que conviví con otros changos al rentar un departamento pues vivíamos fuera de casa. La verdad es que no recuerdo nada (relevante), jeje. He de suponer que o teníamos una señora que nos ayudaba con tender las camas, lavar los trastes y la ropa, o bien que nunca tendíamos las camas (¿para qué? si se vuelve uno a acostar en la misma cama en la noche), nunca lavábamos los trastes (hasta que no quedaba uno limpio, y ahí sí alguien se tenía que chingar por sorteo para lavarlos) y que seguramente la ropa la lavábamos en una lavandería automática, aunque no la plancháramos.

Lo que sí recuerdo a detalle, es que algunos de estos cábulas se 'cargaban' unas minas buenísimas. Claro que a los 17 u 18, uno le tira a todo lo que se mueva, y todas se nos hacen buenísimas. A los .......nta con unos alcoholes encima también, jaja. Las llevaban al depa y pum, pum, arribotota. Y los demás (uno o dos puñetones, nomás milando. Más bien escuchando). No sé de dónde las sacaban, ni recuerdo sus rostros o sus nombres, pero sí que tenían unas piernas y un cu...tis tremendo.

Un día una de ellas (no se distinguían por su fidelidad, je) aceptó una invitación mía para ir al cine. Recuerdo que llevaba una mini, o micro o vestido cortísimo. Se le veían sus piernas hermosas. Nos sentamos en lo más oscurito con nuestras respectivas palomitas y refrescos. La función empezó y yo notaba que la chava se me quedaba viendo, como diciendo ¿a qué venimos? Ya por no dejar, en el intermedio le dí un beso y le puse una mano en las piernas, pero fue todo.

Después supe que la chava con sus otras amigas no me 'bajó' de puto, choto, marica, jaja. Quesque no hubo faje, besos de lengüita, sobadas de pecho, metidas de dedo (en las orejas, tampoco no sean mal pensados), menos acostón al terminar la función.

Ohhh, pus es que la película estaba buenísima, una de guerra o acción, jajaja.

¿Ya ven por qué les digo que no hay nada de qué enorgullecerse? jeje.