Sí, yo sé que a algunos de ustedes los preocupé con mi post del lunes. Y a algunas cucarachas les dió risa. Pero (remember the cockroachs) a todos nos llega nuestro Waterloo (¿a todo chancho le llega su San Martín?).
¿Cuando alguien muere a los 12, 23 ó 69 años, le debe de preocupar? Tal vez momentos antes, la niña de 12 lamente dejar a sus padres, hermanos y amigos, no saber jamás del amor o simplemente dejar de existir. El joven de 23 sentirá una profunda tristeza de no conocer a su hijo que viene en camino y de dejar a su joven esposa sola y con deudas. El anciano de 69 partirá con dolor y angustia pero al mismo tiempo satisfecho de ver que sus hijos y nietos se abren paso en este tierra tan ingrata.
Lo más duro será para los que se quedan, quisiéramos verlos por siempre, que siempre estuvieran a nuestro lado. Pero sabemos, que eso no es posible. Por eso tratamos de aceptar (muchas semanas, meses o años después) esa separación. Y agradecemos que Dios les haya permitido irse rápidamente con poco o mucho dolor pero con dignidad.
Tal vez sea yo tremendamente egoísta. Bueno, no tal vez, lo soy. Pero, siento que en algunos casos es más duro quedarse. Esta oración es de mis favoritas y no sé cómo se llama:
Dios te salve, Reina y Madre. Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra. Dios te salve. A Tí llamamos los desterrados, hijos de Eva; a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este Valle de lágrimas .....
"Los desterrados, hijos de Eva". "Gimiendo y llorando en este Valle de lágrimas". Son frases que me ponen a reflexionar.
Esto no se ha acabado. Es solamente un paliativo. No es algo incurable ni mortal. Pero puede evolucionar a favor o en contra.
Tampoco no puedo, no debo, quedarme inerme. No ahora. No en este momento.
Por eso los cambios de tema, de posts.
Les suplico (los que creen en "algo [espiritual]" aunque no necesariamente en "alguien [mortal]") que incluyan en sus plegarias a J., E., y H., pero sobre todo a Kary.
Kary es una niña muy valiente. A sus escasos 11 años ya sabe en carne propia lo que es un Viacrucis o una Vía Dolorosa. No puede moverse (por el momento), se la pasa acostada boca arriba. Una camioneta la atropelló, rompiéndole algunos huesos y destrozándole un pie. Ella no sabe ni entiende por qué sucedió lo que le pasó. Sufre diariamente, a pesar de recibir cuidados, medicinas y cariño de sus padres y familiares. Sufre cuando la curan las enfermeras. Cuando la curan sus padres de noche. Grita, llora, se angustia, a veces no alcanza a respirar bien. No obstante y repito, es una niña muy valiente.
Sí. Es un Valle de lágrimas.