La buena, que ya encontraron un antídoto contra el hongo Cryptococcus gattii. Dado que se propaga por vía aérea, pues basta con no respirar y asunto arreglado. Piece of cake, dirían los Oregonguenses.
La mala, que hay un virus circulando desde tiempos inmemoriales, y que de repente se activa y todo mundo se contagia.
El virus en cuestión tiene un nombre raro: "Pendejarum soillo". Yo opino que más bien debiera denominarse "Pendejarum herestu", pero pues nadie me pidió mi opinión al nombrarlo.
Resulta que los últimos infectados van desde un presidente hasta clérigos, pasando por otros especímenes.
Así, dicen los infectados entre otras perlas que: los alimentos transgénicos provocan calvicie y desviaciones sexuales (Tendré que dejar de comer el pollo a la putanesca que tanto me gusta).
Que las mujeres promiscuas causan sismos (e pur si muove)
Que el exeso de masturbación produce ceguera (tanto como ceguera no, pero sí apendeja lo suficiente)
Y va alguien y lo compra. Esas son chingaderas, yo quería adquirirlo y alguien se me adelantó.
Pero no hay tos, estaré al pendiente para cuando subasten los huevos de un centauro.
Quod dixi dixi