En su momento, cuando fue necesario, conviví con ellas. Llegué a tolerarlas. No sé si a ¿soportarlas?
El problema es que casi estoy seguro transmití ese mismo sentimiento a otros.
A esos otros, como a muchos otros jóvenes en este país, no les gustan. Lo admiten francamente, no quieren tener nada que ver con ellas.
Y sin embargo, he escuchado que son hermosas, atractivas, hechizantes, embrujantes.
Cuando sabes qué hacer con ellas. Cuando no, sientes un poco o un mucho de aversión.
Lo mismo sientes cuando no las entiendes. No sabes que hacer con ellas. Aparte de dilapidar tu quincena, en ese juego perverso de suma resta multiplicación y división.
Entonces tal vez la culpa la tienen algunos teachers o misses. Aunque debo reconocer que los que me tocaron en suerte fueron buenos, tanto a nivel básico como en las Academias Vázquez.
¿De dónde proviene tal aversión? haría falta un estudio profundo, sistemático y prolongado.
Mientras alguien lo hace aquí en México, en otros lados somos observados, analizados y reprobados.
Aparte de las matemáticas, en México muchos no gustan (¿gustamos?) de aprender otros idiomas. En sus CV's, muchos anotan 80% o 70% o 60% de inglés, de italiano o de esperanto. ¿Por ciento de qué? ¿respecto a qué?
Y cuando les dan a leer algo en esos idiomas pues simplemente se quedan con la cara de ¿Quoi? A mí me mata no entender el ruso, el alemán o el mandarín.
No importa. Los links son como los llamados a misa.
Lástima de nuestros resultados en la prueba PISA (págs. 72-73), debería darnos (y darle a papá gobierno) vergüenza.