1.- De tan sabrosas que son, por lo general se atraganta uno con ellas.
2.- Cuando me tomo la leche, casi siempre me provoca malestar en el estómago.
3.- Al comerme los huevos, seguido me caen pesados. Que se le va a hacer, la edad.
4.- Lo que sí, una polla sin alcohol de por medio, no sabe, no es una polla.
5.- Definitivamente la canela no me gusta, ni espolvoreada en la polla ni en el capuchino.
Estoy seguro que de tanto hablar de pollas, ya se les antojó.
Golosos (y golosas).
Antes de que me acusen de pervertido con el cavernal Sandoval, en México una polla es (según el DRAE y según nosotros):
9. f. Méx. Bebida hecha con leche, huevos y canela, y a la que a veces se le añade licor.
Quod dixi dixi