Tengo mucho trabajo (acumulado, je), pero si no lo escribo ahora, se me olvida.
Aparte de todo lo que hemos perdido en México: seguridad económica y laboral, tranquilidad, libertad de pasearnos por donde querramos y a cualquier hora del día, nivel de vida, creencias religiosas, poder adquisitivo, confianza en nuestras autoridades, etc.
Hemos perdido también la confianza en los medios de comunicación. Yo al menos, en alguna época de mi vida, sí creí en lo que me vomitaban en la televisión o el radio. Ahora, es necesario dudar de todo y confrontarlo con diferentes versiones de la misma historia.
Así, ayer en el programa de Carmen Aristegui, reunió ella a dos consejeros privados de seguridad para que hablaran acerca de lo que sucedió en Morelia, Mich. Y lo que dijeron, me sonó lógico y creíble. Apunta hacia el (narco)terrorismo. Entre paréntesis porque ambas personas se cuidaron de decirlo así con todas sus letras. Aunque sí lo sugirieron. Fueron más lejos, propusieron líneas y estrategias de acción. Una de las cuales, palabras más, palabras menos, decía que los políticos debieran empezar por limpiar sus partidos de la corrupción, de dejar de recibir dinero sucio para sus campañas. Políticos de todos los partidos, sin distinción. El gobierno también debiera limpiar su chiquero interno. Si eso sucediera, podrían pasar (suceder) muchas cosas positivas. También hablaron de que (y ya lo había leído antes en la revista Proceso) las grandes transnacionales ya empezaron a contratar cuerpos de seguridad especializados para la protección de sus accionistas y ejecutivos. Lo cual puede derivar (para nuestra desgracia) en la paramilitarización del país.
"Proceso" a su vez, decía que otro gran negocio de los españoles para con nuestro país, es que le están vendiendo armas lo mismo al gobierno que a particulares. Lo mismo rifles, granadas, metralletas, pistolas, lanzagranadas, etc. ¿Alguien investiga en nuestro país a cuáles particulares? ¿Hay particulares buenos y otros malos?
Después ví el noticiero con López Dóriga y ya saben: bla, bla, bla.
Lo mismo con Loret de Mola. Este fue más allá, bueno, uno de sus reporteros. Al decir que la corrupción somos todos. El mecánico que inventa fallas inexistentes en un auto para cobrar de más. El chofer del micro o los cajeros de estacionamientos que se "equivocan" y dan mal el cambio. Las gasolineras que te venden litros de 900 ml. Cuando para evitar una infracción, extendemos inmediatamente la mordida. El maestro que cobra por los exámenes y los alumnos que (lo) pagan por no reprobar. El cantinero que te vende bebidas adulteradas, etc.
Lo que se cuidó muy bien de no decir Loret de Mola (y nunca dijo el gusano del teacher) es acerca de la corrupción de nuestras autoridades (y no me refiero al policía de barrio mal pagado, o al judicial) sino de nuestras altas autoridades. Nunca habló de limpiar el cochinero dentro de (todos) los partidos políticos. Del desaseo electoral, etc. Y todavía hay pendej@s que dicen que no debemos morder la mano de quien nos da de comer. ¿No, verdad? habría que solaparlos, entonces.
Pero más, mucho más que las mentiras tuyas y mías y de los otros, más que las mentiras de todos los días, Maximiliano, lo que me mata de angustia es la gran mentira del mundo, la que nunca nos cuentan, la que nadie nos dice porque nos engaña a todos (Cap. XIII).
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