Este es el relato de un Testimonio de un robo con violencia a casa-habitación, en el municipio de Tlalnepantla, ocurrido el día viernes 22 de agosto de 2008.
El texto es largo, pero convendría leerlo, pues es una situación que a cualquiera podría ocurrirle. Además de la experiencia traumática del robo, las víctimas deben (debemos) aún soportar la experiencia traumática de asistir a denunciar un ilícito ante un Ministerio Público. Cualquiera que haya acudido a un MP no se explica la manera en la cual proceden estas personas. Está uno de acuerdo en que deben atender numerosos casos, con poco personal, y mal pagados. Lo que al parecer no entienden ellos es que es un servicio el que prestan, al igual que los policías, los médicos, los pobresores, etc.
http://www.eluniversal.com.mx/notas/532674.html
"Entiendo" el dolor de la persona que redactó la carta o de los que sufrieron maltratos y vejaciones. Pero también quiero "entender" que esto no se va a resolver con penas carcelarias más severas, prisión perpetua o pena de muerte.
Esto es producto de años de inequidad social, de mantener los sueldos de los jodidos (policías, MP's, AFI's, soldados rasos, médicos, pobresores, obreros, campesinos, etc.) por los suelos y las ganancias empresariales por las nubes. A los que si acaso deberían cortarles primero las manos como en Arabia Saudita es a los jueces, políticos y gobernantes, que ganan sueldazos y aún así se corrompen.
La primera nota fue del caso de una familia de clase media. Esta otra es de una familia acomodada:
http://www.el-universal.com.mx/notas/532728.html
Y los jodidos tampoco se escapan:
http://www.eluniversal.com.mx/notas/532796.html
En suma estamos fregados. Al parecer Hércules la tuvo más fácil para limpiar los establos de Augías. Aquí tendríamos que imaginar los millones de mexicanos que no nos dedicamos a la tranza, a la corrupción, al robo, al secuestro, etc. en cómo limpiar el cochinero dejado por el pri, continuado por el pan, y cobijado por los demás partidos políticos.
Lo demás, los discursos, las declaraciones, los pactos, las marchas contra la inseguridad, son buenos ejemplos de chaquetas u onanismos mentales, a los cuales los mexicanos somos tan afectuosos.
Por eso, yo no iré a la marcha, ni le creo al haiga sido como haiga sido.
Digo, para chaquetas, pues más cómodamente enfrente de un monitor y con una buena película.
P.D. Si ustedes son de los que necesitan "preguntas" y "respuestas" para las cosas de la vida, léanse esto, no tiene pierde:
http://www.otrarealidad.net/opinion/humor/index.php?x=1019