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jeudi, août 19, 2010

Universos Paralelos

A veces se me figura que vivimos los mexicanos en universos paralelos, que la percepción de la realidad es diferente a pesar de vivir en el mismo país y en la misma época.

¿Cuándo perdimos la brújula en este país? Es una pregunta que me hago constantemente. En 1976 o en 1982 las cosas no parecían ser tan trágicas. Es cierto que vivíamos una crisis económica tras otra, a pesar de tener en aquellos años abundantes reservas petroleras. Esperanzados anhelábamos que las cosas mejoraran, que se viera la luz al final del túnel. Tal vez si la democracia hubiese llegado en aquellos años, las cosas no estuvieran tan difíciles ahora. Tal vez perdimos una oportunidad histórica en 1982 o en 1988, la de renovar al país.

A veces leo artículos actuales en donde hablan de cosas que ya las cuestionaba uno en el '76, en el '88 o en el '94. ¿Por qué somos una sociedad tan lenta para reaccionar?

¿Todo es culpa de la corrupción? ¿De la ambición desmedida por las riquezas y el poder político y económico? ¿Hay algún gen en nuestro interior tipo conformista o valemadrista?

Escucho hablar de competitividad, de formación de recursos humanos especializados, de nexos universidad-industria, y pareciera que fuera tema nuevo y no algo que lleva 20 o 30 años en el tintero.

Veo (escucho a) gente más preocupada en qué tipo de festejos habrá para el bicentenario, que preocupada sobre el rumbo y destino del país.


La segunda ciudad más importante de este país, el centro neurálgico de la industria nacional, está en un punto de quiebre, en el borde entre la civilidad y la barbarie. Si Monterrey cae, como Ciudad Juárez o Reynosa, el país estará a un paso de hacerlo también.

¿Qué otro diagnóstico puede hacerse cuando la joya de la economía de un país se halla atrapada entre balas, cuando es tan sencillo secuestrar a funcionarios como Edelmiro Cavazos, alcalde panista de Santiago —municipio colindante con Monterrey—, quien apareció muerto ayer?

En menos de dos años, Monterrey pasó de la violencia ocasional en los barrios pobres a los narcobloqueos en toda la ciudad, las granadas contra los medios locales, los secuestros de funcionarios públicos en las puertas de sus casas.


Y suena horrendo. ¿Los habitantes de Monterrey están de acuerdo con este editorial? ¿Los reporteros están exagerando? ¿Estaban exagerando hace pocos años al hablar de Ciudad Juárez, Reynosa o Torreón?


¿Dónde está(ba) la inteligencia militar, policiaca o política? ¿99 millones (de cien) o 107 millones (de 108) no podemos pensar, definir, implementar, accionar alguna solución para resolver este problema? ¿Nuestras neuronas no dan para más? ¿Tendremos que tocar (más) fondo para que se nos prenda el cerebro? ¿Calderón, García Luna, Blake, los políticos, etc. no ven más allá de sus narices? ¿No tienen hijos, sobrinos, nietos, esposas, etc.? ¿Les vale una pura y dos con sal este país? ¿Son tan ineptos, mediocres o inútiles? ¿Están agarrados de las manos o coludidos?


¿99 millones de mexicanos no podemos contra un millón? ¿El problema está en otra parte? ¿No valdría la pena que nuestros políticos y empresarios dejaran de robar seis o doce años, atacar el problema de la pobreza y la desigualdad o inequidad social, para ver si las cosas tienden a mejorar? ¿No amamos este gran país?


¿Acaso vivimos y cohabitamos en universos paralelos?


Quod dixi dixi