Ya les había comentado anteriormente que cuando leí La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera, nunca lo terminé.
Si mal no recuerdo en algunas de las páginas habla acerca de que los perros llevan o tienen una vida que se desarrolla en círculos, y por eso cuando los sacan a pasear, a defecar o les avientan la pelota para que la atrapen, para ellos es como si fuera la primera vez y no se aburren por ello. Se pueden cansar físicamente, pero aburrirse nunca. ¿O tal vez sí? con eso de que no terminé el libro, me quedaré con la duda.
También me quedé con la sensación de "pobres perros, que vida tan aburrida".
El caso es que qué bueno que para los humanos nuestra vida no transcurre en círculos. Imagínense la aburrición que sería el que todos los días: suena el despertador, nos hacemos tontos unos o muchos minutos, nos levantamos hechos la mauser para bañarnos, vestirnos, acicalarnos, desayunar (los que pueden) e irnos hechos la mocha al trabajo. Trabajar (sic), tomarse un café, un té, o agua simple. Salir a comer (los que pueden), regresar, la siesta, otro café, seguir trabajando (resic), regresar a su casa, cenar, ver la tele, subirse al guayabo (los que pueden), dormir, levantarse. Y todo, per saecula, saeculorum.
Que bueno que no somos perros, de veritas.