Nótese nada más la pinche motivación. Desde hace una semana llego a mi lugar de trabajo, me siento frente a la compu y no pasan más de cinco minutos y empiezo con mis leonadas. A bostezar, interminablemente, un bostezo tras otro.
Me dirán seguramente: cámbiate de trabajo. Bueno, aquí me pagan. En otro lugar, quién sabe.
¿Irme de mojado al otro lado? Soy re wey. Capaz que nada más me quitan mi dinero y me abandonan a mitad del río Bravo o del desierto de Arizona o dentro de un trailer.
Ya les dije a mis jefes que si me pagaran más, estaría más motivado. No digo que trabajaría (más) o que tendría (mejores) ideas, pero de que estaría más motivado, seguramente.
Cuando me preguntan en qué trabajo, se me hace difícil de responder. Sería más fácil si fuera yo bombero o policía o abogánster. Luego hay gente que te induce al error. Te dicen que trabajan en el sector financiero y es gente que anda reclutando incautos para las Afores. O que son inversionistas y tienen un puesto de tacos afuera del Metro. O que son microempresarios y ahí andan de viene viene con los autos en el supermercado.
¿Yo? Yo soy ...
La verdad, es un poco difícil de responder. Si estuviéramos en 1943, les diría: les doy dos pistas, RAF y Luftwaffe.