De veritas. Sino díganme ustedes por quién van a votar o a quién van a botar.
Yo definitivamente botaré a Ebrard. Me caga. Se me hace un tipo hipócrita. Adherido a un partido corrupto y que no vacilaría en hacer cualquier cosa con tal de llegar a la presidencia.
El problema es que la caballada está flaca. Ni a cuál irle. Tan malo el pinto como el colorado.
No soy fan de Soledad Loaeza. Una vez le escribí un comentario en su página web, y nunca me respondió. Hablaba de que AMLO era un transa o algo así. Le pedí que si tenía pruebas, las mostrara, para desencantarme del señor. Nunca lo hizo. Me ignoró olímpicamente. Vaya una sonora trompetilla por sus finas atenciones de la señora (Prrrrrr!!!!). Sin embargo, ayer escribió un artículo que vale la pena su lectura para reflexionar.
El pex, es que si ustedes dicen que votarán por los perreduchos (el PRD de los Chuchos), pues están igual o peor. Los panistas ni saben lo que es gobernar y salieron bien corruptos. Pregúntenle a Google si la Zebra es (y fue) corrupta.
Las franquicias familiares del Verde Ecologista (sic), del PT de Anaya o de Convergencia de Dante tampoco se salvan. El Panal de la Miss es otro cochinero. El PSD ni quien lo conozca, aunque debe de estar en nómina, a cargo de nuestras costillas (o sease los contribuyentes).
En suma, este año todos los mexicanos la vamos a tener gruesa en las elecciones intermedias. Ni a cuál irle.
En la desesperación total, hasta iba a votar por Hugo Sánchez. Ya ven que el primer partido a cargo del Almería lo ganó y se destapó para dirigir al Real Madrid. Acaba de perder su segundo partido. Pinche Hugo, hasta la ilusión nos quita, ya no digamos el billete que ganó como entrenador de la selección, jaja.